Santa Fe, Jueves 13 de agosto de 2020

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20-07-2020

Insuficiencia del Consenso

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OPINIÓN via @ElPaisDigitalOK La acuciante situación económica, agravada por el Covid-19, motivó la flexibilización de la cuarentena. Mientras tanto el “aporte voluntario” de los más ricos, para colaborar con esta debacle, no aparece como fluido y ni siquiera como posible

En una democracia no se puede negociar todo, sería pensar que no existen las clases sociales, los intereses sectoriales y la propia representación electoral, siempre parcial, que le permite a una fuerza política ejercer el gobierno. Suponer que es imprescindible, en aras de un supuesto bien común, dejar los compromisos propios en segundo plano, para arribar a un consenso con adversarios, suele ser más frecuentemente una excusa que una política. Los ejemplos históricos lejanos y recientes, sobran.
 
En el primer semestre de 2020, atravesamos una situación de absoluta singularidad, en una crisis económica que hace que 275 mil trabajadores registrados hayan perdido sus puestos de trabajo y que los que lo conserven tengan salarios del 75% de sus valores de 2019, sin paritarias a la vista. En este marco,  los ganadores del macrismo no ponen la mano en el bolsillo, ni nadie les exige que lo hagan.
 
Tal vez esto se exprese más brutalmente, pero no únicamente, en lo referido al sistema financiero. El propio Banco Central informa que los bancos acumulan ganancias netas por 73.291 millones de pesos en lo que va del año.
 
Si pensáramos estas cifras en claves de justicia social, podríamos decir que con estas ganancias se podría asistir en el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para trabajadores informales y monotributistas a 7 millones de beneficiarios o financiar el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) para 2,5  millones de trabajadores, pensando en un ingreso de asistencia de 30 mil pesos promedio. ¿Hubo algún aporte de parte del sistema finaciero? No. ¿Alguien se los exigió? No.
 
A pesar de estas ganancias, las entidades financieras evitaron por todos los medios, el otorgamiento de créditos que el gobierno impulsaba con dinero de todos los argentinos. Mientras los bancos incrementaron sus ganancias un 50 por ciento, respecto de lo ganado en abril 2019 y a pesar del Covid-19, sus “dificultades” impidieron acelerar la operatoria. El desempeño del sector además, resulta antitético con la situación que exhibió la actividad económica argentina, durante el primer semestre de 2020.
 
La situación del sistema financiero argentino es además, esplendorosa no solo en relación al resto de nuestra economía, sino en relación a lo que sucede en otros lugares del mundo. Tan solo como ejemplo se puede señalar que la Agencia Federal de Garantía de Depósitos de Estados Unidos, indicó que los beneficios netos de los 5100 bancos comerciales que operan oficialmente en Estados Unidos, se desplomaron un 65 por ciento en el primer trimestre del año.
 
No conformes con su “actualidad”, los bancos hicieron circular esta semana un estudio de la Consultora Portfolio Personal Inversiones (PPI) que dice para nuestro asombro que “la rentabilidad de los bancos tuvo un importante crecimiento en los últimos dos años, pero esta tendencia empezó a cambiar desde enero de 2020, a partir de una serie de normativas insuficientes que impactaron en las ganancias de las entidades”.
 
Luego elogian al BCRA,  cuando dicen: “Por el accionar del BCRA, se percibe una mejora de este Margen Financiero teórico, al permitir integración de Leliq al 38% vinculadas al crecimiento de los créditos al 24% (tasa subsidiada) y los depósitos a tasa única del 29,6%. Así nuestro indicador teórico mostraría suaves alzas que incentivan a las entidades a crecer”.
 
Lo que no se señala aquí es que el dólar blue supera ya los 125 pesos, con la inestimable colaboración de la compra y fuga del sistema financiero que se fondea en Leliq y compra dólares con sus pesos.
 
Esta idea de los Bancos de presionar al gobierno por mayores ganancias no es exclusiva de ellos. El pedido de las empresas de energía para subir tarifas en medio de este desastre ya es público. No basto el gesto de amor con Mindlin a fines de Junio. El amigo inesperado mandó esta semana a su CEO Ricardo Torres a decir que “es necesario revisar ya mismo el cuadro de congelamiento tarifario”. Mientras tanto Edesur, la empresa controlada por la europea Enel Energía, con el tácito aval de Edelap, señalo que tiene “insuficiencia de prestación de servicios, producto del congelamiento tarifario”. Edesur, que provee servicios africanos con tarifas holandesas, al sur del gran Buenos Aires, motivó una reunión de los intendentes de la Tercera Sección Electoral, hastiados de un servicio pésimo que no ofrece mejoras a la vista, si solo está en la propia voluntad de la empresa esa decisión.
 
El tiempo pasa, y la búsqueda de opciones de justicia fiscal que financien políticas de justicia social continua muy retrasada. No parece que por propia voluntad nuestra “burguesía offshore” asuma solidariamente el apoyo a la crisis que atraviesa nuestro país.
 
Sería bueno que una vez más recordáramos el balance de la charla que hace años tuviera el radical Juan Carlos Pugliese con esta muchachada, cuando volviendo de una reunión con ellos señaló “les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”. 
 
Nunca fue distinto.